Esta receta es muy especial para mí. No solo porque siempre sale bien, sino porque me la dejó mi hermana Tata. Está escrita en ese cuaderno que para mí es un verdadero tesoro, lleno de recetas escritas por ella, y que especialmente en abril me invita a volver a hacerlas.

Estos scones quedan suaves, esponjosos y bien altos, ideales para acompañar con queso crema y mermelada.

Ingredientes

  • 420 a 440 g de harina 0000 (dependiendo del tamaño del huevo)
  • 120 g de manteca fría, cortada en cubos
  • 120 g de azúcar
  • 1 huevo
  • 160 g de crema de leche
  • 60 g de yogur natural
  • 15 g de polvo de hornear
  • Esencia de vainilla, a gusto

Para pincelar

  • 1 huevo
  • 1 cucharada de crema de leche o leche

Cómo se hace

  1. Colocar en un bowl la harina, el azúcar y el polvo de hornear. Agregar la manteca bien fría cortada en cubos y realizar un arenado, utilizando las manos, un tenedor o un cornet.
  2. Incorporar el huevo, la crema, el yogur y la esencia de vainilla. Unir los ingredientes sin amasar, solo hasta formar la masa.
  3. Llevar la masa a la mesada y estirarla suavemente con las manos. Hacer un doblez sobre sí misma; esto ayuda a que los scones queden más altos y con una linda textura.
  4. Volver a estirar dejando la masa de aproximadamente 2,5 a 3 cm de espesor.
  5. Cortar los scones con un cortante redondo de aproximadamente 6 cm, procurando no girar el cortante al presionar.
  6. Colocarlos sobre una placa y pincelar la superficie con el huevo mezclado con la cucharada de crema o leche.
  7. Hornear en horno precalentado a 180 °C durante aproximadamente 20 minutos, hasta que estén crecidos y ligeramente dorados.

En horno eléctrico: función arriba y abajo, sin ventilador, a 180 °C.

Rinde: aproximadamente 12 a 14 scones, según el tamaño del cortante.

Quedan deliciosos tibios, acompañados con queso crema y mermelada.

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