TORTA VASCA / CHEESECAKE LA VIÑA
También conocida como Tarta de Queso de San Sebastián, esta preparación nació en el restaurante La Viña, en San Sebastián, País Vasco. Fue creada por el chef Santiago Rivera a fines de los años 80 y con el tiempo se convirtió en una de las tartas de queso más famosas del mundo.
Su particularidad está en el contraste: una superficie intensamente dorada y caramelizada y un interior muy cremoso. A diferencia de otros cheesecakes, no lleva base de galletitas y se cocina a temperatura alta, lo que le da ese aspecto rústico tan característico.
INGREDIENTES
Para un molde de 20 a 22 cm
• 600 g de queso crema
• 300 ml de crema de leche
• 180 g de azúcar
• 4 huevos
• 20 g de harina 0000
• Ralladura de 1 limón
PREPARACIÓN
- Precalentar el horno a 210–220 °C.
- Arrugar una hoja grande de papel manteca, humedecerla bajo el agua y escurrirla muy bien. Forrar con ella un molde de 20 a 22 cm, dejando que sobresalga por encima de los bordes.
- Colocar en un bowl el queso crema, la crema de leche, el azúcar y la ralladura de limón. Mezclar hasta obtener una preparación lisa y homogénea, evitando incorporar demasiado aire.
- Agregar los huevos de a uno, mezclando suavemente después de cada incorporación.
- Incorporar la harina tamizada y mezclar solamente hasta integrar.
- Volcar la preparación en el molde forrado.
- Hornear durante aproximadamente 35 a 45 minutos. La superficie debe quedar bien dorada, incluso bastante tostada, mientras que el centro debe conservar un ligero movimiento al sacudir suavemente el molde.
- Retirar del horno y dejar enfriar completamente a temperatura ambiente.
- Llevar a la heladera durante al menos 4 horas antes de servir. Para obtener una mejor textura, lo ideal es dejarla refrigerada de un día para el otro.
HORNO
210–220 °C durante aproximadamente 35–45 minutos.
¿POR QUÉ SE HUMEDECE EL PAPEL MANTECA?
Al arrugarlo y humedecerlo, el papel se vuelve mucho más flexible y se adapta fácilmente a las paredes del molde sin romperse. Además, permite formar esos pliegues irregulares tan característicos de la Tarta Vasca y facilita mucho el desmolde una vez que está fría.
El resultado es una torta de queso sencilla, sin base y con pocos ingredientes, pero con una textura increíble: tostada por fuera y muy cremosa por dentro.


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