Hay recetas que quedan asociadas para siempre a un momento. Esta la preparé durante unos días que pasé con mi mamá en Bahía Blanca. Quería hacerle algo rico, liviano y sin azúcar, y con ingredientes muy simples salió esta torta de yogur que, aunque no lleva queso, tiene una textura suave y cremosa que recuerda mucho a un cheesecake.

Es una de esas recetas fáciles que se mezclan prácticamente en un solo bowl. Los arándanos le aportan frescura y el limón realza su sabor. Se puede preparar con fécula de maíz o con harina de almendras bien fina.

Ingredientes

  • 500 g de yogur natural sin azúcar
  • 3 huevos
  • 40 g de fécula de maíz o harina de almendras bien fina
  • Endulzante en polvo a gusto (yo usé 6 sobres de 5 g)
  • Jugo de ½ limón
  • 150 g de arándanos frescos

Preparación

  1. Precalentar el horno a 160 °C.
  2. Colocar el yogur en un bowl y agregar los huevos. Mezclar hasta integrar.
  3. Incorporar el jugo de limón y el endulzante.
  4. Agregar la fécula de maíz o la harina de almendras y mezclar hasta obtener una preparación homogénea.
  5. Incorporar los arándanos suavemente.
  6. Forrar un molde de 20 o 22 cm con papel manteca y volcar la preparación. Para que quede más alta, se puede utilizar un molde de 18 cm.
  7. Hornear aproximadamente 50 minutos, hasta que al introducir un palillo salga limpio.
  8. Dejar enfriar antes de desmoldar. Para conseguir una textura más firme y cremosa, llevar a la heladera antes de servir.

Una torta sin azúcar, sin queso y con una textura que sorprende: simple, fresca y muy fácil de hacer.

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