Crackers de Cheddar Caseras
Las mejores recetas son aquellas que se hacen con amor… y en casa, cocinar es mantener viva nuestra historia.
Hoy les propongo preparar unas crackers de cheddar súper crocantes y llenas de sabor. El queso cheddar es uno de los quesos más populares del mundo y se caracteriza por su sabor intenso, ligeramente ácido y su color anaranjado tan distintivo. Durante el horneado, parte de su grasa se funde y luego se solidifica al enfriarse, creando una textura única: quebradiza, crocante y llena de sabor. Por eso es el protagonista perfecto de estas galletitas irresistibles.
Con solo cinco ingredientes y unos minutos de trabajo, vamos a preparar unas crackers tan ricas que cuesta creer que sean caseras.
Ingredientes
- 180 g de harina 0000
- 220 g de queso cheddar rallado
- 110 g de manteca a temperatura ambiente
- 1/2 cucharadita de sal
- 1/2 cucharadita de mostaza
Preparación
- Colocar en un bowl la harina, el queso cheddar rallado, la manteca blanda, la sal y la mostaza.
- Unir muy bien todos los ingredientes hasta formar una masa. Al principio parece seca, pero a medida que la trabajamos y la presionamos con las manos, se vuelve más maleable.
- Formar un cilindro de entre 3,5 y 5 cm de diámetro y envolverlo en film.
- Llevar a la heladera durante al menos 15 minutos. Aunque parezcan muy simples, el secreto está en el frío: este paso permite que la manteca vuelva a endurecerse y ayuda a que las galletitas no se deformen al hornearse.
- Retirar de la heladera y cortar en rodajas finas de aproximadamente 1 a 2 mm de espesor. Una vez cortadas, llevar nuevamente a la heladera durante 10 minutos para que estén bien frías antes de hornearlas. Esto ayuda a que mantengan mejor su forma y queden aún más crocantes.
- Colocar las galletitas sobre una placa y cocinar en el horno freidora de aire a 200 °C durante 8 a 10 minutos, o hasta que estén doradas.
- Retirar y dejar enfriar sobre una rejilla para que terminen de quedar súper crocantes.
Conservación
Una vez frías, pueden guardarse varios días en un recipiente hermético y seguirán manteniendo gran parte de su textura crocante.
Son ideales para acompañar una tabla de quesos, una picada, una sopa o simplemente para disfrutar con unos mates en familia o con amigos.


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