Siempre les cuento que amo los budines, y esta receta es una de esas que vale la pena guardar. La encontré en el libro 1 de Betular y la preparé respetando sus ingredientes y proporciones. En lugar de hacerla en budinera, elegí un molde rectangular para después cortarla en cuadrados, una opción que además resulta muy práctica para freezar por porciones.
El limón y las semillas de amapola forman una combinación clásica, fresca y aromática, mientras que el queso crema aporta humedad y una textura especialmente tierna. Para terminar, una cobertura de chocolate blanco le da el contraste dulce perfecto. También se puede preparar como budín tradicional.
Ingredientes
140 g de manteca pomada
225 g de azúcar
Ralladura de 2 limones
3 huevos
1 yema
200 g de harina 0000
5 g de polvo para hornear
1 g de sal
125 g de queso crema a temperatura ambiente
20 g de semillas de amapola
300 g de baño de repostería blanco o chocolate blanco para cubrir
Horno precalentado a 160 °C.
Molde rectangular de 30 × 20 cm o budinera de 22 cm.
Cómo se hace
Batir la manteca pomada con el azúcar hasta obtener una preparación bien cremosa y que prácticamente no se perciban los granos de azúcar. Agregar la ralladura de limón.
Incorporar los huevos de a uno, batiendo después de cada incorporación, y luego agregar la yema.
Añadir el queso crema a temperatura ambiente y batir hasta integrar.
Tamizar la harina junto con el polvo para hornear y la sal. Incorporarlos a la preparación junto con las semillas de amapola, mezclando suavemente con espátula y solo hasta integrar.
Volcar la mezcla en el molde previamente enmantecado y con papel manteca en la base. Cocinar en horno precalentado a 160 °C durante aproximadamente 40 minutos, o hasta que al introducir un palillo en el centro salga limpio.
Retirar del horno, dejar enfriar y desmoldar.
Una vez completamente frío, cubrir con el chocolate blanco o baño de repostería fundido. Dejar que se asiente la cobertura y cortar en cuadrados.


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